En Armenia, más de la mitad de la electricidad procede de fuentes de energía baja en carbono, con un 58.95% del total. De este porcentaje, la energía nuclear desempeña un papel crucial, representando casi un tercio del suministro eléctrico total del país. Por su parte, la energía hidroeléctrica contribuye con algo más de una quinta parte del total, mientras que la energía solar añade una porción más pequeña. En el lado de los combustibles fósiles, el gas es el único contribuyente de este grupo, representando algo más del 40% del suministro eléctrico. Aunque la dependencia del gas sigue siendo significativa, el predominio de la energía baja en carbono ya es una realidad en Armenia, lo que sitúa al país en un buen camino hacia un futuro más limpio y sostenible.
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¿Está creciendo la electricidad en Armenia?
El consumo de electricidad per cápita en Armenia es actualmente de 3005 kWh, un poco por debajo del récord histórico alcanzado en 1990 con 3176 kWh por persona. Esto representa una disminución de 171 kWh/persona, lo cual señala que el crecimiento de la electricidad en general se ha estancado respecto a ese máximo histórico. Sin embargo, hay un aspecto positivo en el hecho de que la generación de electricidad baja en carbono ha logrado un nuevo récord, pasando de 1743 kWh/persona en 2022 a 1771 kWh/persona en 2024. Esto muestra un aumento de 29 kWh por persona, indicando que, aunque el crecimiento general del consumo eléctrico no ha sido significativo, la proporción de energía limpia es una tendencia alentadora.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Armenia podría considerar expandir su capacidad nuclear existente, dado que ya constituye una gran parte de su producción eléctrica baja en carbono. Referencias de otras regiones exitosas pueden ayudar a guiar este desarrollo. Francia, donde la energía nuclear representa el 70% de su electricidad, y Ucrania con un 55%, pueden servir como ejemplos a seguir. Además, Armenia podría mirar hacia estados como California y regiones como Líbano, donde la energía solar constituye una parte significativa, con un 29% y 31% respectivamente. Aprendiendo de estas experiencias, Armenia puede no sólo aumentar su producción de energía limpia sino también diversificar sus fuentes para alcanzar un suministro más estable y sostenible.
Historia
En la historia de la electricidad baja en carbono de Armenia, los años 90 comenzaron con un crecimiento en energía hidroeléctrica, con picos positivos en 1992 y 1993, seguidos por fluctuaciones en producción que no siempre fueron favorables. Sin embargo, el lanzamiento de proyectos nucleares en 1996 trajo un incremento significativo en producción, aunque esta tendencia ha enfrentado altibajos a lo largo del tiempo. En la última década, aunque se ha observado una reducción en la generación nuclear en algunos años, ha habido incrementos notables, como el visto en 2022. Este enfoque en la energía nuclear y la hidroeléctrica ha sido clave para lograr una base sólida en la gestión de las fuentes de energía baja en carbono de Armenia. A pesar de algunas reducciones en ciertos años, la tendencia general desde la década de los 2000 ha sido positiva y esperanzadora para el futuro energético del país.








